Cartas de Elisabeth d'Ornano

8ª Carta de Elisabeth d’Ornano

Octubre 2012

Hemos buscado a través de la Guía de Educación Emocional, hablaros de posibles aspectos de vuestro hijo o alumno y ayudaros a percibir su potencial mas allá de la parte solamente académica o de la asignatura que enseñáis. El niño va a valorarse según como le percibe su entorno, por eso su entorno debería valorarle de forma global, teniendo en cuenta su tipo de inteligencia, su funcionamiento y su aspecto emocional.

Hay personas más mentales y otras más emocionales y estarán influenciadas toda su vida por ello. Las personas mentales sentirán más necesidad de nutrir la mente con información y la persona emocional será más propensa a reaccionar a la vida en general. En ambos casos, haría falta distanciarse para ver las situaciones desde fuera. La persona más mental necesitará llegar a silenciar a ratos su mente aunque le pida lo contrario. Llegar a comprender que el ser no es la mente y no dejarse controlar por ella. Y la persona más emocional no deberá dejarse llevar y condicionar por su parte emocional, sino entenderse y aprender a manejar sus emociones. Lo que más registra el ser es lo que llega a sentir de lo que proviene de su mente y de sus emociones, y esto es lo que perdura.

Si uno tiene la suerte de crecer en un entorno receptivo, integrado por personas con entendimiento, despiertas, creativas y audaces, esto estimulará las capacidades innatas. Un ambiente excesivamente materialista, pragmático y consumista desviará ó impedirá el desarrollar el espíritu y el acercarse a la sabiduría, que combina en justa medida la inteligencia y el intelecto, unido a sentimientos y emocionalidad como pueden ser la sensatez, el amor y la ternura. Howard Gardner, no nombró en su teoría de las inteligencias múltiples a la inteligencia espiritual, pero sí se refirió a ella como inteligencia existencial o transcendente. Según Gardner es “la capacidad para situarse a si mismo con respeto al cosmos, así como la capacidad de situarse a si mismo con respeto a los rasgos existenciales de la condición humana, como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.” La inteligencia espiritual permite poner la vida de uno en contexto y unificar las inteligencias múltiples conectándolas al sentimiento de unidad y a un cerebro común que rige la totalidad. La inteligencia espiritual no adscribe a una obediencia religiosa determinada; todo ser humano tiene en él esta inteligencia y el potencial para desarrollarla.

Los valores que has establecido que te dirigen, y los pensamientos que emites, te definirán como persona e influenciarán tu propósito. Esto condicionará lo que vayas a hacer y “como” lo harás. El proceso de la realización es más importante que lo realizado, porque tiene un efecto que perdura a nivel de la persona. Los pensamientos positivos tanto hacia uno, como hacia los demás, realzarán y llegaran a tener un efecto tangible en el futuro de la persona. Los pensamientos mal intencionados tendrán un efecto destructivo, condicionaran en negativo, cerrando posibilidades, tanto a uno como al prójimo.

Las enfermedades están condicionadas por la manera de pensar, de actuar y de sentir, pero el que funciona a nivel afectivo comunicará de esta forma al pensar, actuar y sentir con todo su entorno, verá la vida a este nivel, ensalzará lo positivo en él y en los demás, y neutralizará en parte lo negativo que pueda surgir en su vida. Trabajar un equilibrio interior, entenderse, transcender los defectos de uno y la necesidad de importancia, liberará a la persona de sus condicionamientos, le permitirá tener mayor control de ella misma y le encaminará hacía su felicidad, que todos queremos alcanzar.

Elisabeth d´Ornano

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